viernes, 15 de mayo de 2015

Fragmento Amor sobre dos ruedas



Con V de Victoria

En el sofá, con el oscuro cabello revuelto, vestida con solo ese camisón de encaje adornando sus carnes, dejándolas translucir a la vez, en posición fetal, estaba mi “no invitada”.
No pensé cuando la mandé para afuera como única opción, seguramente decente para una chica que no me conocía de nada, que llevaba tan poco puesto encima, que no tenía con qué cubrirse. 
No recordé que no había ni una manta a la vista, ni ella conocía la casa para saber que en el pasillo, en el armario hay un montón de sábanas, edredones y mantas. 
Finales de octubre era fresco, y esa casa que se usaba tan poco, su temperatura ambiente estaba por los suelos
En tres pasos estuve ante ella que parecía temblar entre sueños, y la alcé en mis brazos. De nuevo su grito agudo me hirió los oídos, junto a la retahíla de palabras italianas, de las cuales distinguí 
perfectamente aunque no entendí la mitad: “insensibilli animale” “testa di cazzo” “vaffanculo”...
Saqué en claro animal, y culo.
Me importó poco, a lo mejor así entraba en calor, porque su piel contra la mía era hielo. Una vez en el dormitorio, donde aún estaba la cama deshecha, la dejé caer a un metro del colchón. Su bonito y redondo trasero rebotó un par de veces, así de buenos eran sus muelles recubiertos del mejor viscolatex.
Me carcajeé en su cara ofendida y roja, y lancé sobre ella las arrugadas sábanas y la colcha.
Pero ella no se estuvo quieta, se puso de rodillas en un salto y me cruzó la cara de una bofetada bien fuerte. Sorprendido, me llevé la mano a la mejilla herida.
—Bastardo—escupió antes de intentar lanzarse contra mi cara con sus uñas como una pantera.
Ah, no, no iba a dejar que esa gata salvaje me marcase el rostro, sujeté sus manos por las muñecas, frenando su ataque. Tenía brío la italiana, Porque, a pesar de su mala posición, intentó patearme los huevos, y eso sí que no, mis joyas son sagradas.
—Estate quieta, mujer—resoplé.
Por culpa de como se retorcía, perdí el equilibrio, caí sobre la cama, parte en el colchón, a medias sobre ese cuerpo deseable, redondeado en su justa medida, voluptuoso...



2 comentarios:

  1. Eso, eso, tú calienta el ambiente Alexis, que hasta mañana no tendré tiempo de leer un ratillo.
    Malvada...
    Carmen.

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  2. Es la que más me gusta de las cinco historias. Jonny y la italiana son calientes de veras.
    Dulce.

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