EL TRAIDOR, Serie amor y guerra vol.1


A la venta en amazon
Serie amor y guerra, q


Serie Amor y guerra, 2 







SINOPSIS:
Henry Dayligh Strieber, capitán del ejército británico, maldijo durante años aquella mañana de mil novecientos treinta y cinco, cuando fue llamado al despacho de su superior. Aceptar aquella misión como informador, y ser prácticamente arrojado al centro de Alemania, donde permaneció aislado y sin recibir nuevas órdenes, fue todo uno. Al principio, sin experiencia, no sospechó que algo extraño ocurría. Pero el tiempo pasó, la guerra estalló y se vio envuelto en el conflicto, con un uniforme que no era el suyo, y en contra de su propio país.

Dafne Sevenstons tuvo que luchar mucho en la vida para salir adelante, ella y su hermana. Huérfanas muy jóvenes, Dafne consiguió trabajo como institutriz en el seno de una buena familia. Con el único inconveniente que viajaban por toda Europa por negocios. Atrapada en Alemania, en el mismo Berlín cuando estalla el conflicto, su vida va a cambiar insospechadamente, cuando se ve envuelta en un "juego de espías", sólo por ayudar a un compatriota que encuentra herido.

Henry tendrá que tomar decisiones rápidas. Tiene que ayudar a los suyos, cuando en su patria es considerado prácticamente un traidor. Y en todo el caos que envuelve su vida, cae en sus manos una joven inglesa, a la que tendrá que proteger. Sin pretenderlo, ambos están unidos por un mismo destino.


Reseñas Blogs Independientes:



PRESENTACIÓN:
Es la primera novela con la que me presento al público. Es una obra romántica, ubicada en el Berlín del periodo de  la Segunda Guerra Mundial. No es un tema muy habitual cómo trasfondo, pero siempre me ha atraído esta parte de nuestra historia. Influenciada quizás por haber sido criada muy cerca de mis abuelos, los cuales vivieron la Guerra Civil española y este  acontecimiento que he intentado retratar en mi trabajo.
En realidad es un marco idóneo para que salga a la luz lo mejor y lo peor que puede llevar dentro una persona. El ambiente recreado hace plantearse muchos de los principios con los que contamos como seres humanos. El honor, los deseos propios, y las circunstancias están en lucha permanente, siempre, con la "espada de Damocles" de un mañana incierto sobre sus cabezas.

Mi primera intención es retratar esa época desde el punto de vista de dos personas que se encuentran en difíciles circunstancias, y que se sobreponen a ellas, e intentan un encontrar su propio camino, superando obstáculos y vicisitudes dadas mas por el entorno, que por ellos mismos.
PROTAGONISTAS PRINCIPALES 
Me gustaría que conocierais a Henry Dayligh Strieber. El posee la doble nacionalidad inglesa-alemana, antes de empezar la guerra. Es un soldado, un hombre de honor, sirve en el ejército británico desde muy joven. Es militar de carrera, igual que su padre. Una persona íntegra, mas cerebral que de acción, un excelente estratega, y una persona tranquila y no muy sociable Tiene un gran mundo interior, culto, disciplinado. Es un ser tranquilo y sensible, pero cuando tiene que luchar, lo hace dando lo mejor de si sobreponiéndose a todo y defendiendo lo suyo hasta las últimas consecuencias.


También que os acercarais a Dafne, originaria de Sunset en la campiña inglesa, es una luchadora nata. Una chica fuerte inteligente, y decidida, oculta tras la máscara de una abnegada institutriz, pues es el trabajo que ha conseguido para mantenerse ella y su hermana menor, después de quedarse prácticamente solas en el mundo. Debido a las circunstancias de su trabajo, se encuentra en pleno Berlín cuando estalla la Segunda Guerra Mundial. Se quedará sola y aislada. A partir de entonces empiezan sus aventuras.
EL MARCO HISTÓRICO
En el marco de la capital, Berlín, donde aun no parece que haya llegado la guerra, salvo porque los soldados están en campaña, y los discursos y arengas del tercer Reich copan informativos y existe una especial vigilancia con las entradas y salidas de la población. Los hombres que no están alistados siguen en sus trabajos, las mujeres en sus quehaceres y los niños en sus escuelas. Todo parece funcionar bien, las calles están limpias, tranquilas, la información que llega al ciudadano es púlcramente filtrada por el gobierno, y solo revela la expansión y las victorias de Alemania.
No parecen vivir en guerra, hay fiestas, los cines funcionan, todo está como dentro de una burbuja de efímera tranquilidad. Hasta que un día la misma guerra, en forma de un bombardeo ruso, invade su atmósfera de falsa existencia para los ciudadanos berlineses. Ahora es el principio del fin.




FRAGMENTO


Heinrich la vio llegar. Era una mujer joven y alta. Cabello oscuro, rizado y corto, a la moda. Abrigo pardo, con cuellos de piel ocultando sus formas. Llevaba botines de tacón. Su apariencia era sencilla. Se paró justo bajo la farola a la misma hora que el personal salía de trabajar.Y allí se quedó, como si esperase a alguien. Sí, pequeña, me esperas a mí, pensó. Suerte la mía.
Velozmente tomó su abrigo. Apenas un par de minutos que había despedido a su secretario, un soldado algo obeso, con gafas redondas, pelirrojo, con pecas, apenas un crío. Tomó su gorra militar y se la caló. Bajó casi de dos en dos los escalones y cruzó el pasillo hasta la salida. Ambos soldados que custodiaban la puerta estaban esperando a que él saliese para cerrar. Ambos se cuadraron dando un fuerte taconazo con sus botas militares. Él apenas asintió. Y se dispuso a cruzar la desierta calle, hacia la farola. Hasta “Lili Marleen”.
Ella le vio acercarse, no conocía muy bien los uniformes, pero a todas luces el alto hombre rubio y con semblante serio que se dirigía hacia ella era un oficial. El porte era marcial, su pasó seguro, decidido, y sus ojos grises se fijaban directamente en ella.
Se sobresaltó un poco, dio un paso atrás, volviéndose en el acto, e internándose en el callejón que tenía a su espalda. Con esperanza que él la siguiese a un lugar más tranquilo, fuera de las miradas de los soldados que, ahora precisamente estaban entretenidos echando el cierre al gran portón que guardaba las oficinas.
Dafne apenas caminó cinco metros cuando una mano poderosa se hizo la dueña de su brazo. El alto oficial, se puso a su lado y la instó a seguir caminando sin decir una palabra, tomando la iniciativa, y llevándola hacia la oscuridad.
El corazón empezó a saltar en su pecho. Ella no se imaginó que ese hombre la cogiese con tanta familiaridad y fuese el que tomase la batuta en todo aquello. Ella había pensado pararse cinco metros más allá, darle el mensaje, escuchar respuesta y correr a casa. Pero ahora estaba comprobando, en su propia sensible carne de su brazo, que aquello no iba a ser precisamente una merienda campestre.
El Coronel Heinrich Strieber parecía tener otro plan en mente. Internándose en otro callejón más oscuro y sin ventanas o puertas, se vio empujada casi contra la pared desconchada. Se negó a sentir pánico. Controló su respiración como una profesiona. Alzó orgullosa su cabeza, intentando ver en la oscuridad algo más que la brillante mirada del coronel. Éste le sobrepasaba en unos veinte centímetros. Sus espaldas bloquearon al fin cualquier luz, pegándose a ella, sujetando sus muñecas, primero con las dos manos y luego elevándolas sobre su cabeza contra la pared y uniéndolas bajo el acero de sus dedos. Con la mano que dejó libre desabotonó con demasiada destreza su abrigo y metió las manos bajo él.
Estuvo a punto de abrir la boca pero él siseó ––Silencio––ordenó––tengo que comprobar que no lleva armas escondidas fräulein. ––Su voz era ronca y el acento alemán, Berlinés, perfecto.
Sus manos rápidamente recorrieron su contorno y su espalda incluso, empujándola contra sí mismo, sin ningún recato. Satisfecho con que la única arma que llevase fuese el pequeño bolso que ahora había caído al suelo, dejó aún la mano bloqueando su cadera y la otra sobre su cabeza reteniendo sus muñecas.
–– ¿Quién es usted, fräulein? ––era una pregunta y una orden a responder.
––Dafne, Dafne Sevenstons, soy inglesa, Dayligh me envía. Tony Dayligh necesita su ayuda para llegar a Suiza.
Heinrich, resopló, ayuda, Tony estaba en Berlín, y le necesitaba a él. ¡A él! Que llevaba seis años infiltrado en territorio enemigo y estaba perdiendo toda esperanza de escapar de aquella mentira. Demonios, ¿en que lío estaba metido Tony para que necesitara de alguien que estaba tan perdido cómo él?
Descendió su mirada desde los rizos pulcramente hechos de la señorita inglesa, que, era otra pieza más del rompecabezas, pasando por sus grandes ojos. En la oscuridad no pudo ver qué color tenían. Bajando por la nariz, fina y recta, por una boquita pequeña y que dibujaba una “o” casi perfecta al respirar asustada. Siguiendo por la barbilla firme y ligeramente obstinada, y por su cuello donde empezaba el recatado vestido, y se encontraba una pequeña cruz latina de oro, con una piedrecita de turquesa que reconoció en el instante.
Soltó despacio las manos de la señorita Sevenstons, y éstas descendieron suavemente. Pero no retiró la mano que se afianzaba en su cadera, bajo su cálido abrigo.
––Empiece por el principio, Fräulein.
Dafne habló rápido, quien era ella, como encontró a Tony, que lo había curado, todo. Heinrich asentía en la oscuridad, atando cabos. Tony habría seguramente estado involucrado en el asalto a los calabozos de su oficina, y por ese motivo o de alguna manera, había terminado herido y fuera de combate, a pesar de que el oficial Cromwell había tenido éxito en su huida.
––Daylight necesita documentación, y usted se la puede proporcionar, y también necesita algo de dinero para salir hacia Suiza.
––¿En cuántos días estará preparado para moverse? La herida, ¿es grave? ––su voz sonó sinceramente preocupada.
––Está casi cerrada. Creo que este mismo miércoles o jueves, dos o tres días, podrá moverse sin esfuerzo. ––La mano del Coronel se había vuelto casi acariciante bajo su abrigo, subía apenas cinco o siete centímetros y volvía a bajar sobre la curva de su cadera, mientras parecía cavilar.
Ella no dijo nada, la sensación era agradable. Ya no la sujetaba como al principio, ahora se limitaba a acariciar cadenciosamente, al compás de sus pensamientos. A la débil contraluz, aunque sus ojos ya se estaban acostumbrando apenas vislumbraba los rasgos de Strieber, aparte del brillo acero de sus ojos, unos pómulos altos y unos labios marcados y firmes, y unas manos grandes fuertes que a pesar de estar en tan íntimo contacto con su cuerpo sin conocerla, le trasmitieron seguridad. Seguridad de que podía confiar en él.
––Bien Fräulein, y ¿dónde encaja usted en esto? ¿Qué gana a cambio?
En ese instante se sintió ofendida. Sacó fuerzas y arrojo de dentro, agarró con ambas manos la fuerte mano del Coronel que rozaba su cadera y se la sacó de encima.
–– ¿Está satisfecho con su registro de mi persona, Herr Strieber?
Una risa baja y acariciante surgió de los duros labios del Coronel alemán.
––No sabe usted lo satisfecho, Fräulein. Mucho.
––Yo sólo estoy ayudando a un compatriota. Así que déjese de rodeos y dígame si va a hacer algo por él, o tenemos que buscarnos nosotros solos la manera de salir de Berlín.
Heinrich se estaba ahora divirtiendo. Puso cada uno de sus brazos a cada lado de los hombros de la chica, apoyándose con firmeza sobre las palmas de las manos contra el muro de ladrillo. Acorralándola. Acercándose casi imperceptiblemente un poco más a ella. Aspiró profundamente, intentando discernir el perfume que usaba la señorita inglesa. Jabón, ropa almidonada y mujer. Pensó divertirse un poco más con ella, una diversión por otro lado inocente. ¿Quería jugar a espías? Iba a darle gusto.
––Veinticuatro horas, Fräulein, Deuchther Café, a dos calles de aquí, esta misma hora. Allí la estaré esperando, entre usted por la puerta principal, recorra hasta la puerta secundaria, y salga sin detenerse.
–– ¿Por qué no quedamos directamente en el cruce?
––Ah Fräulein, aquí doy yo las órdenes. ––sonrió de medio lado en la oscuridad, dándole un aspecto malvado a sus ojos acero. ––No me voy a quedar con las ganas de saber qué color tienen esos ojos de gacela. ––Soltó una risa baja–– Es pequeño el pago que pido por el favor que voy a hacerle a Daylight.
––El color de mis ojos puedo decírselo aquí y ahora. ––él no la dejó seguir, puso un largo dedo índice sobre sus labios suaves, haciéndola callar.
––Ah, no, sin pago no habrá documentación, Fräulein. ––Se despegó de ella despacio, como sin ganas. ––Ahora camine por donde hemos venido, pero tuerza a la derecha antes de llegar a la calle del cuartel. Saldrá por una adyacente. Lejos de las miradas indiscretas de mis soldados. Una vez que salga de estas callejas, camine rápido y no mire jamás hacia atrás.
–– ¿Me convertiré en estatua de sal si lo hago? ––Él volvió a hacerla callar con el mismo gesto sobre sus labios.
––Yo doy las órdenes Fräulein. O es usted muy indisciplinada, o está demasiado acostumbrada a mandar y a no tener que rendir cuentas por ello. ¡Camine! (...)




EN AMAZON EBOOK KINDLE Y PAPEL





14 comentarios:

  1. Hola, Alexis, sólo puedo decir Wooow, me ha encantado. El escenario es muy realista, y los personajes muy conseguidos. La verdad es que hay poca novela romántica escrita dentro de este periodo. Pero tú te lo has currado, chica. Un aplauso por mi parte.
    Gabriela Montoro.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Gabriela, gracias por tu comentario. Es un autentico placer saber que te la gustado mi novela y has venido a decírmelo. Eres un sol. GRACIAS.

      Eliminar
  2. Empezando la novela Alexis y que sepas que me esta encantando! Me he pasado para ver el video promocional y esta muy bien, fotografias muy buenas con el contexto del libro!! te comentare cuando lo acabe! JANIRE

    ResponderEliminar
  3. Hola Alexia, acabo de comprar tu novela, con ese argumento es muy fácil caer hechizada. te sigo encantada!!!!!

    Besos!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Raquel, estamos a la recíproca!
      Besos!

      Eliminar
  4. Terminada tu novela en dos días y a toda máquina. No he podido parar. Me ha hechizado. Quiero mas,¿ para cuando la segunda?

    Sol Pérez.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Sol, perdona que no te haya contestado antes, pues esta prácticamente lista la segunda, RESCATE EN BERLÍIN, pero, aun quiero darle un par de lecturas mas antes de pasarla a mis correctoras. Así que espero que no pase de mayo. Gracias por tus comentarios.

      Eliminar
    2. Pues estaré atenta, aunque imagino que la publicitaras por aquí. Quiero ser una de las primeras en tenerla.

      Sol Pérez.

      Eliminar
  5. Hola Alexis, acabo de comprar tu novela :) me encanta el romance histórico y esta serie se ve excelente.
    Te invito a seguir mi blog: jardinlitera.blogspot.com

    saludos!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Mariela. espero que sea de tu agrado. Puedes poner la opinión que te merezca su lectura cuando la hayas concluido. Lo mismo aquí, que en amazon, que en mi face. Por supuesto que te paso a ver por tu blog. Un abrazo enorme.

      Eliminar
  6. Holaaaa, soy Sol Pérez, ¡ya tengo Rescate en mis manos! Este finde a leo... estoy deseandooooo.
    En cuanto la lea te cuento.
    Gracias.

    ResponderEliminar
  7. Holaa!!!

    Espero poder comprarlo alguna vez, la trama se ve muy interesante!! y el fragmento que dejaste, me supo a poco...

    Me llamo mucho la atención tu técnica de escritura. Y también escribo (no tanto como quisiera) pero no soy muy organizada que se diga!!

    En fin, si alguna vez te puedo leer, no dudes que lo comentare.

    Saludos, nena!!

    ResponderEliminar
  8. Hola, ojalá vuelva a publicarse en papel, ya lo conpré en digital y sólo estoy esperando poder tener la tercera edición, pero sin duda lo deseo en papel. Por favor que vuelva a salir en papel.

    ResponderEliminar

Bienvenid@.
Está habilitada la moderación de comentarios, no te preocupes si no aparece enseguida.