MICRORELATO:"Todavía te está esperando"


 
 
 
¡Feria¡ Feria, ole y ole, y ¡solteras!

Todas menos yo... jajaja Vale, si, me apetecía ir tela a la feria. Hacia tiempo que no íbamos, un par de años, o tres, y ese precisamente, también mi marido tenía turno de tarde-noche. Teníamos la mala pata de que siempre le tocaba trabajar esos días. Nunca teníamos libre los dos a la vez.  Pero sin mi gordito, me daba cosilla.

Pero esa feria, mi hermana, mi cuñada, y mi amiga Mónica, solteras las tres, y que nunca habían coincidido para nada, esta vez se pusieron de acuerdo a mis espaldas.  Las tuve invadiendo mi casa cuan hordas vikingas, aquella tarde de sábado, todas con flores detrás de la oreja y mas pintadas que una puerta.

Mónica insistía tirando de mi mano para levantarme del sofá.

--No y no. No te vas a quedar esta tarde aquí sola. Tu marido que se coma un bocata cuando vuelva del trabajo, que tu tienes derecho a divertirte un rato con tus amigas en la feria.

--Además, no vamos ha hacer nada malo.--Repuso mi hermanita, haciendo un guiño cómplice a las otras dos.

--Noooo... que vaaaaa, sólo unos mojitos, unas sevillanitas y quizás nos metamos luego en la caseta de los pibes a bailar un rato dando saltos. jajaja--Mónica daba tirones de mi brazo, joroba. Dolía.

Me vi empujada al baño mientras mi armario y cajones eran asaltados por eses tres locas. Mi hermana escribía un mensaje al teléfono de mi marido diciéndole que habían venido a por mi y pensaban secuestrarme unas horas. Que cuando volviese se las apañara con una lata de atún como un gato.

Cuando salí envuelta en mi toalla y con el pelo seco, me vi sobre la cama un pantalón negro y una camiseta ceñida color rojo que hacia años que no me ponía. Me habían buscado unos taconazos de tiras en rojo y el bolso a juego. Desde luego habían rebuscado por todos los rincones, porque incluso tenia un chal negro de gasa que tengo con moneditas cólgantes y tintineantes, por si hacia fresquillo por la madrugada.

Suspiré mientras me vestía. Cualquiera le dice que no al gallinero que tenia formado en mi salón. Se carcajeaban de todo, mientras zapeaban con el mando de la tele. En aquella época ninguna de las tres tenía pareja. Y la verdad, andaban a la caza y captura de semental. Y por lo visto esa noche la Feria iba a ser su coto de caza.

Y yo pensando, ¿Y para qué me quieren a ni?

Ya os lo digo yo, para que conduzca. Soy la única que no bebe alcohol cuando voy sin mi marido. Asi que...Y cómo perchero cuando vayan al baño. Ufff

Pues si, saliendo al salón ya maquillada, pero sin estridencias, aunque no tuve mas remedio que pintarme los labios de rojo, me ví con una flor a juego tras la oreja. Bien clavada con tres ganchos casi en la piel de mi pobre cabeza.

--Ay...-- gemí bajo los pinchazos.

--Para presumir hay que sufrir--soltó mi cuñada. Nunca abre la boca, y si lo hace es para soltar refranes. Que jodía.

Pues sí, me vi bajando a la calle y si, me dieron la llave del "cincochento" rosa "chicle" de Mónica.

--No sé como meterme en eso,- les dije, mientras señalaba el cochecito, que para mi parecía un llavero.

--El que algo quiere, algo le cuesta--mi cuñada y su refranero. La miré, fulminándola con una de mis miradas asesinas de serial americano. Pero no se dio por aludida.

Soy bastante alta y me siento agobiada en coches como estos, y encima de conductora.

Pero ellas no iban a desistir, me metieron a empujones en el automóvil de la "Barbie Locaza". Ajuste retrovisores y asiento, echándolo al máximo para detrás, Mi hermana se tuvo que encojer y sentarse como un "Buda". Menos mal que es mas chiquitilla que yo,

Con un jolgorio padre, cantando sevillanas estridentemente, y con palmas desacompasadas por tres "pseudo-ninfómanas ebrias" en potencia, arranqué motores, y, ¡a la feria!

--Señoriiiitooo a caballlooooooo sal de la feriiiiaaaaaa...
--Sueña la margarita con ser romerooooooooo....
--A la puerta de Toledoooo madreeee le tengo celoooooooo...

¡Ay señor, la que me espera! Sonreí a medias, cuando encontré un aparcamiento milagrosamente en buen sitio y cerca del ferial. Milagro. Espero que el resto de la noche se dé igual, por que estas tres "desatadas" iban a por todas. (O mejor, "a por todos")

Un recorrido turístico por el Real, para echar un ojo, y me vi metida a mi pesar en la caseta ¡Viva Cuba Libre! Música de salsa, y mojito.

Yo una bebida light y éstas tres enchufándose su tercer mojito, y guiñando a todo pibe de ventipocos que veían. Y menos mi hermana, las otras dos eras trentonas largas.

Una vez que allí, el "ganao" no les hacia puñetero caso, Mónica propuso irnos a las casetas de marcha.

Hala, vámonos, pensé. Le envié un mensajin a mi marido por el móvil . Éste me respondió que estaba en casa y haciéndose algo de cena, que me lo pasara bien, pero que no condujese si me daba por beber algo, que le llamara si eso. Santo Varón. Le envié un besito y le dije que solo tomaría refrescos, que tenía las llaves del "cincochento" de "La Monic" en el bolso y que yo era la única sobria. Mi marido se carcajeó, por el sms,(entonces no se tenía aun el wassap) y me dijo que veía una peliculilla y que tendría el teléfono a mano, por si tuviese problemas, aunque se acostase.

Todo eso escribiendo con el dedo pulgar, mientras era llevada casi en volandas entre el personal que abarrotaba ya la feria, por mis tres amigas-hermanas, familiares... uuuuugggghhhh

Y si, al fin, la caseta "de marcha". Allí la fauna era variopinta. Desde "pibitos de veinte", hasta cincuentones con chupa de cuero con pañuelo motero, que luego tenían aparcada una scooter de 49 cc. en la puerta la feria. Si, si hijas mías, nunca os fieis de una chupa de cuero, unas gafas de aviador y un pañuelo motero. ¡Ja! Tengo amigas que les han pasado unas cosaaasss...bueno, otro día entrare al trapo en ese tema.

Y entre música de David Guetta, mezclada con otra de cantantes que ni conocía, mientras mi tropa iba a por mas mojito, rebujito o cubatita, empezamos el bailoteo. Me gusta bailar. Y no necesito estar bebida para hacerlo. No me da corte. Se mover las caderas puñetas. Y el resto de mi "cuerpo serrano" también. Mi cuñada, por el quinto de la tarde-noche, ya se estaba desmadrando y empezaba a soltársele la lengua y a bailara lo loco. Mi hermana, una pequeña diosa, ya había recibido mas de una buena mirada de los circundantes. Pero esta vez Mónica fue la que puso en el punto de mira a dos monumentos de hombre, bueno, eso decían ellas, Y empezaron a sorteárselos, mientras bailando se acercaban a ellos.

El mayor, que llegaría bien a la treintena, de tez morena, nariz clásica, cabello negro ensortijado, peinado moderno, pero sin estridencias. Ojos azulones. Muy atractivo. Camisa blanca informal, y pantalón vaquero de diseño bajo ella. Un metro ochenta.

El mas joven, no llegaba al uno setenta, pelo estilo "pollito de pelea" camisa azul marino y también vaquero caro, moreno, ojos verdes y sonrisa picara.

Prácticamente les rodeamos, y ellos, por supuesto, se dieron por vencidos. Se rindieron sin remisión y sin poner condiciones. Pobrecitos. La que les cayó encima.

Mónica fue del tirón por el moreno alto. Ella no le llegaba ni al hombro al "machote", aunque usaba taconazo. Pero el chico también fue a por ella. Se presentaron. Carlo, y Paolo. La leche...¡Dos italianos en medio de una perdida feria de Andalucía!

Las tres fliparon en colores, mientras yo pensaba que ¡joder como me dolían los pies con las sandalias de tiras!. Tenía que haber pillado mis botas camperas.

Pues si. Mónica monopolizó al mas grandote, y las otras dos cercaron al "pollito de marzo".

Pero el tal Paolo, tenía otros planes. Entre ellos meterse dentro de mi escote.

Cómo aunque bailaba. solo bebía refresquito, se ofreció a traerme algo mas "fuerte". Le dije que era la conductora, así que "nanay". Hube de explicarle el vocablo "nanay", y le añadí "de la china" como modismo.

Pero el tipo continuó flipado. Y eso que yo le superaba en altura, en anchura...y pasaba de él.jejeje Nada, se sentía "torero" esa noche el italianito, y le estaba entrando a un miura. Y se fue a por mí. Decía que mis caderas y mis ojos le recordaban a la gran diva Sofía Loren. No te jode el  "latin lover" de andar por casa. La que me dió el "Casanova". Que quería bailar agarrado conmigo, que si con esa boquita roja y con forma de corazón, le estaba volviendo loco, que si...

Por todos los.. supliqué con la mirada a mi hermana y a mi cuñada, pero éstas se habían "lavado las manos". Estaban echado el ojo a otras dos victimas,  y estaban intentando el ataque frontal directo.

Así que tuve que cortar las avanzadas del italiano, regateándole como si fuese un futbolista. Al final acabe  mostrándole ante su nariz patricia, el anillo que uso en la izquierda desde hace casi diez años.

--Estoy casadiiiisima, Paolo, así que mejor te buscas otra para bailar toda la noche.

No quería ponerme borde, pero al final lo iba a conseguir. Y si no lo hacía, era por Mónica, puesto que, el tal Carlo parecía comportarse como un caballero con ella, y la chica, en fin, se veía a la legua que estaba por la labor. Llevaba la pobre un año en "dique seco". Y tampoco voy a fastidiar el plan a mis amigas. Se defenderme solita, tengo ya mis añitos.

Aunque podía haber metido un ladrillo en el bolso, golpear al  tal Paolo, y no se hubiese dado por aludido. Creo que no es que los italianos sean tan buenos amantes, es que se ponen de un pesado que... "la técnica del martillo pilón", supongo yo... Te acaban bajando las bragas, con tal que se callen un ratillo. Pero no. Vamos, ni ganas de averiguarlo esa noche, con el chico que lo podría usar de llavero, siendo tan pequeñito en comparación con mi menda.

El tal Paolo mas se arrimaba mientras avanzaba la madrugada. Aduciendo que con la música tan alta no se enteraba de lo que yo decía y que tampoco se manejaba tan bien en español. Si, seguro.

Y seguía queriendo bucear en mi escote. Y en el resto de mi persona humana también.

Aguante una hora, dos. Tengo paciencia de "santa", y unos regates que se dar a los pulpos, que no veas.

Al fin intervino Carlo, el amigo. Me vio la cara de querer arrancarle "la cresta" a su amigo.

--Déjala ya Paolo, es una señora casada.

Y el otro pasándome la mano por la cintura /una mano a la que le di una sonora palmada), va y suelta:

--Las casadas son las mejores "amantes".--y seguía haciéndome guiños. Yo mirando el teléfono móvil para comprobar la hora, y hasta la flor que llevaba prendida en la cabeza del "italianini".

Al final agarré del brazo a mi hermana y ni cuñada(eran las tres de la madrugada larguitas) y habían vuelto del baño, toda "despelucadas". Y eso que habían ido a retocarse el carmín. Pero tanto mojito...

--"Zorronas", nos vamos, ya. A partir de esta hora no vais a pillar a nadie que este mas sobrio que vosotras, y estáis ya bastante "cocidas". ¡Mónica! Nosotras nos tenemos que ir. ¿Qué vas ha hacer?

Ni que decir tiene que el italiano se ofreció a escoltarla hasta un taxi y pagárselo de su bolsillo a cambio de que le diera su número de teléfono y quedasen para el día siguiente.

Y Mónica, encandilada perdida, se quedó en la feria con su italiano.

Yo agarré del brazo a mis dos chicas, pero el "pollito de marzo" me dio un par de besos y me susurró que me esperaría. Cuando llevase a mis amigas a casa, que él se ofrecía para "darme todo su cariño".

Yo puse los ojos en blanco y sin decir ni adiós, agarré a las dos ebrias de cuñada y hermana, y me las llevé de allí casi a trompicones. Mónica ya es mayorcita, me dije. Y el mas peligroso de los italianos me dijo adiós, lanzándome un beso con los dedos. Aun así, tarde mas de media hora en llegar al coche. Mi hermanita y mi cuñada insistieron en hacerse fotos montadas en los poyetes de los macizos de flores, de la entrada de la feria. Utilizando mi chal extendido y llevado por el viento de levante, y cantando por Rocío Jurado "Como una Ola". Como una loca, pensé para mis adentros mientras le daba a la cámara, a ver si me las conseguía llevar rápido de allí, antes que viniera la policía...

Y encima las dos recordándome al pequeño "italianini" que habíamos dejado atrás en la caseta.

Pues si, mira que ligar yo, y a mis años.

Las dos que llevaba en el coche ¡por fin, conseguí meterlas ahí y llevármelas!, cantaban algo de Mónica Naranjo, como "sobreviviré" o algo así. Esperaba que lo hicieran, y que no, bueno, perdonad que sea tan gráfica, vomitasen en el ·cincochento· de Mónica, que me iba a tocar a mi limpiar los destrozos, pues lo iba a dejar en mi casa aquella noche. Las aparqué en sus respectivas casas, con borrachera llorona por "no haber ligado" y que yo era "un pendón verbenero" por quitarles al otro italiano. La leche que les dieron. Las ignoré y esperé que cada una de ellas entrara en el portal y cerrara la puerta para quemar rueda del pequeño coche..

Cuando llegué a casa, mi marido aun no se había dormido. Pobre. se ha acostumbrado a dormir pegadito, y no conciliaba el sueño.

Mientras me daba una duchita rápida mi marido se sentó en el borde de la bañera, con un ojo puesto en mi anatomía, y ofreciéndose caballerosamente a frotar mi espalda.

Si, a las cuatro de la mañana. Cualquier día me denuncian en junta vecinal, le dije. El se reía y me dio sonora cachetada en el trasero, y se levantó.

Mientras me secaba y me iba hacia la cama, mi gordi, detrás.

--Y que, ¿cómo os lo habéis pasado?

Y le conté mi odisea "italiana". En-te-ri-ta.

El otro se reía, mientras se echaba en la cama, sólo con sus bóxer negros. Joder, mi marido, con casi uno noventa,  anchote y rubio. Por mucho que quisiera, u ocultara el "casanova de pollito de marzo" de Paolo, no era comparable a mi dios pagano. Ni de lejos. Dónde esté lo "grande, "Uffff".

Dejé las toallas, y como era pleno julio, hacía una calor que invitaba a dormir, fresquita, eso hice, meterme en la cama. Apague las luces,  Y sin buscar nada por los cajones me metí en la camita. Ya me entendéis... jijiji

Instantes después me vi atraída contra el cuerpo duro de mi esposo. y sus manazas justo sobre mi desnudo trasero.

--¿Dónde está tu "ropita"? --Me preguntó mi marido en el oído suavemente, con voz picarona.

Toda "inocente", y mientras le acariciaba el suave vello rubio del pecho y sonreía en la oscuridad, notaba sus manos acariciantes perderse por mi piel, dije:

--No la encuentro. ¿Enciendo la luz y la busco?

--No te hará falta.-- Y empezó a morder ese punto de mi cuello que.... uuuuuuuufffffff......

Las claritas del día nos dieron.

Jejejeje.

Bien entrada la mañana, andaba yo preocupada por Mónica. A las siete había recibido un sms, poniendo que ya estaba en casa, y que al día siguiente hablaríamos.

Y la llamé.

Durante una hora me relató con pelos y señales las virtudes de Carlo, y ¡habían quedado en verse antes de almorzar!. Y  por la tarde, la llevaría hasta mi casa a recoger su coche, (estaba en mi garaje). Buenoooooo me dije, la cosa marchaba. ¡La Moni babeaba casi! Joder con el italiano. Y encima se había portado como un caballero. Aunque también había tenido que soportar al amigo de éste, Paolo. Que se pasó el resto de la noche, mirando hacia la entrada de la caseta, a ver si yo volvía.

Y que cuando ellos se fueron, sobre las seis de la mañana, se quedó allí. Solo. Con carita de cachorrito perdido.

Y que según Carlo, que acababa de hablar con ella, "todavía te está esperando"

Yo mire a mi marido que estaba a mi lado en la cocina, (descalzo, y sólo con sus bóxer negros)mientras planteábamos algo para el almuerzo, y pensé "pues que espere". ¡Ja!

Aunque eso sí, me dio una inyección de moral.

Que una mujer de treinta y ocho, con curvas, "antiestéticas" para las "canijas de las pasarelas muerta-hambres" cómo las llama mi marido, aún "levantara pasiones italianas".

¡Anda que no!

Alexis J. Regnat





4 comentarios:

  1. Me he reído tela. Gracias por tus relatos. Animan a cualquiera. Saludos.
    Loli Plaza.

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    1. Gracias Loli. Ya continuaré haciéndote reir, con las siguientes entregas. saluditos.

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  2. muy bueno, me he reido un rato largo, que la verdad es que hoy me hacia mucha falta. Gracias y un saludo muy grande Lis ht

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  3. Gracias Lis, me alegro haberte hecho pasar un buen ratito. Beso para ti.

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