MICRORELATO: "Nos fuimos de velorio"


IN MEMORIAN de la Tata Loli.




Aquel verano llevábamos apenas un año casados. Recién salidos del trabajo.

Durante la mañana nos habían avisado por un sms (no existía wassap). La tita Loli, la pobre, con ochentaitantos, bueno, pues que se había muerto. Pobrecilla. Y pobrecillos nosotros, despiertos ese dia desde las cuatro de la mañana puesto que entrábamos a currar a unas horas que aun no habían ni asfaltado las calles.

También eran las cuatro de la tarde cuando nos conseguimos llegar al tanatorio.

Apenas habíamos podido ducharnos y comer. Y claro. Lo típico. Que está allí a toda la familia. Y es que se ve a mas parientes en un velatorio que en una boda. En fin.

Allí, mi marido y yo, con los ojos pegaditos de sueño y saludando al personal. creo que me agarraba al brazo de mi hombre porque si me soltaba me caia redonda dormida. Lo malo fue sentarme, junto a la prima Paqui. La solterona. La que sólo habla de su gato. ¿Ludovico? No me acuerdo, es maestra de las antiguas y le ha puesto el nombre al gato de los reyes godos o algo asi, y creo que el del treceavo que tiene. Se le mueren a menudo. Pobrecicos, no por mal cuidados. Me temo que por no aguantarla.

Por suerte apareció otra victina nueva y al prima Paqui me dejó a mi bola. Yo a punto de echar una cabezada y aparece la suegra de mi cuñada.

Ufff. socorro.

Cuando conocí a la suegra de mi cuñado me hicieron la jugarreta familiar. Si. La señora es "la madre del de psicosis". igualita igualita. Cuando entras en la familia de mi marido, es la broma oficial. Te la presentan, haces que te sientes al lado de ella... y el resto del personal desaparece. Y tú te quedas hora y media escuchando achaques dolores y demás...y sin saber como escapar de la buena señora, sin parecer una maleducada.

Me escabullí como pude, buscando a mi marido entre el maremágnum de parientes. Al fin le vi. Estaba en medio de una docena de carnavaleros. Porque la tita Loli era la orgullosa madre de un comparsista de carnaval. y claro, una comparsa de carnaval tiene entre quince y veintitantos componentes. Pero además, son como una gran familia, todos del mismo mundillo, y cuando van a dar un pésame, parece que van a cantart en el evento. Se juntan todos, incluyendo esposas y algún que otro hijo mayorcito. Son de los mas cumplido y familiero eso si. Y de lo mas chistoso.

Consegui sacarlo de en medio de aquel coro, al que sólo le faltaba la guitarra,  para levarmelo abajo, a tomar un poco el aire. Eran las seis de la tarde. un cafelito no vendría mal, pensé Y en esa mi cuñado, el de la de la madre ded psicosis. Pobre,  se fue con nosotros a la cafetería. Me temo que para esconderse de su suegra, si es que cada uno lleva su cruz.

Y allí aguantamos. Lo que pudimos. Mañana teníamos que trabajar, y en el mismo turno. Él, de cuatro a una y yo de seis a dos. Nos despedimos sobre las nueve y media  de los familiares. Ya se había ido todo el mundo, quedando nada mas que los más íntimos. Al día siguiente, volveríamos para el responso, y ya lo que se terciase.

Pero mientras esperaba a que mi marido trajese el coche y me despedía de los últimos tres parientes, los fumadores que estaban todos en la puerta, escucho el tecleo de un móvil en una esquinita a mis espaldas.

--¿Pizzería la Marisma? Si, era para hacer un pedido. Quiero cuatro pizas familiares, una margarita. Si, dos de atún, una con cebolla y otra con morrrones. Y la cuarta barbacoa. Si, vale, un  momento..--Era el hijo mayor de la finada. El que tiene los pelos que parece a Einstein, todos locos y siempre despeinados, entrecanos.--Eh, que nos regalan postres.

Los que estaban a mi alrededor que eran los que se iban a quedar toda la noche, le prestaron atención.

-Que traiga brownies.

-Oh, eso chiquitito, esponjos con relleno de crema y encima chocolate...-dijo otra cuñada

-¿Puchetirolis?

Los demás se rieron.--Algo frio que hace esta noche calor.

--A mi no me gustan las pizzas, dijo una de las nueras.

--Si por ti fuera te traes el tupper con croquetas.--dijo el del teléfono. Mas risas y cachondeo.--Y una ensaladilla de pimientos asados pero con mucha cebolla.

El del teléfono, al fin, pasó de ellos.--Que nos traigan un surtidillo de lo que tengan, nos lo repartiremos aquí. Ah y un par de litronas y de colas de litro y medio, y si pueden ser con vasos, que estamos en el tanatorio de San Damián.

Seguramente el que estaba tomando el pedido entró en shock. ¡Si yo casi lo estaba! El del teléfono, seguía al aparato,--que si, al Tanatorio de San Damián...--el del otro lado del teléfono debió de empezar a poner problemas. --Bueno, vale, uno de nosotros ira a recogerlo. ¿En veinte minutos?

El coche de mi marido aparecía por la calle y yo me apresuré a terminar de irme. Cuando entré dentro del aut9 éste me vio la cara flipada.

--¿Qué te ha pasado?

--Naaaada.  Que están pidiendo pizzas para cenar.

--Mujer tendrán hambre, llevan aquí todo el día.--Yo le miraba boquiabierta, era la primera vez que veía tal cosa en un velatorio. Él empezó a reírse.--Mi familia que es muy original.

--Eso si que no te lo discuto.

Aunque lo "gordo" vino al día siguiente, durante el responso.

Llegamos corriendo como siempre después de una ducha y una comida rápida. Casi todo el mundo estaba ya dentro de la capilla, que parecía pequeña entre tanta gente cómo había allí.

Acabamos los dos sentados, entre medio de todos los carnavaleros que habían acudido.

En fin, la pobre tía Loli de "corpore insepulto", Sus hijos, nueras, yernos y nietos en primera fila, y nosotros entre los ocupantes de la decima y última. Incluso detrás de nosotros había un contingente bastante amplio de personal, amistades y demás, de pié y, por ahora, en silencio.

En silencio, sólo hasta que apareció el cura. Era moreno, y no de playa. No pude distinguir con la sus primeras palabras el acento, pero a esto un susurro a mis espaldas. No lo entendí, pero si el sofoco de risas, y un-No seas borrico hombre.- a partir de ahí empecé a prestar mas atención a los de atrás que a el responso.

Delante -- Era una santa mujer, madre de diez buenos hijos e hijas...

Detrás -- "Mu" santo no puede ser uno, si se pasó la vida pariendo, seguro.- risas sofocadas

Delante-- Ahora cuando os pregunten hijos míos, por esta maravillosa madre, podréis decir ¡Está en la Gloria!...

Detrás.--Cómo responda alguno eso, te van a decir ¿Qué ha ido a comprar el pan?-- (es que aquí "LA GLORIA" es el nombre de una famosa pastelería panadería), mas risas casi incontrolables.

Delante,--Y cuando vayáis a su lápida con las flores...

Detrás- "LAS FLORES" que le gustaban a la tata, era el freidor de la Plaza. (aquí en Cádiz, LAS FLORES es el nombre de un bar con freiduría de pescado)--otro sofoco.

Delante.--Y desde allí os estará vigilando para que no abandonéis el camino recto y la santidad de la vida plena, del matrimonio, de los hijos...

Detrás.--Vamos que al Joselu se le acabó ponerle los cuernos a la parienta...--Esta vez la que casi rio fui yo, y para no hacerlo escondo la cara en el amplio hombro de mi marido, este me abraza por la cintura y me pega a su costado.

--Mujer no te rías.--susurra, lo que fue peor, mas ganas me dieron

--Es que los de atrás no paran.

--Es lo que pasa por tener parientes carnavaleros, si la tía Loli estuviese viva estaría "meá" de risa.

--Lo que me extraña--dije a mi vez igual que él, susurrando.--que no se levante y ponga fin al cachondeo.

Esta vez fue él quien reprimió a duras penas una carcajada.

Alguien le dio a su derecha algo a mi marido, y solo escuché su respuesta, escondida como estaba en su hombro.--Mi mujer que está muy afectada, quería mucho a la tía Loli. -- Puñetas, pensé yo, que no la había visto ni tres veces Pero el pobre ante mi ataque de risa le dio por excusarme de esa manera. Una mano amiga me dio palmaditas en el hombro.--Mujer no llores, eso no le gustaría a la tata Loli.

Yo asentí bien escondida contra el pecho de mi marido, queriendo reírme a carcajadas de la situación, y sin embargo abochornada. Puñetas, estábamos en un responso. Y allí la gente de cachondeo. Yo incluida.

Delante continuaba ya una misa.-- Y de nuevo vendrá con Gloria, a juzgar a vivos y muertos.

Detrás,--"La Gloria" se tendrá que quedar en la pastelería. Si no como vamos a comer pan.

Yo supliqué mentalmente y por todos los medios que aquello acabase pronto o terminaría estallando en una carcajada sonora y la que quedaría mal seria mi persona.

Cuando horas después estábamos ya tranquilitos en casa, tirados en la cama, relajados. Mi marido me hablaba de su niñez y de la tía Loli. Había sido un encanto de mujer. Eso si. Me contaba anécdotas, y de que era muy bromista y cachondona. Que ella no hubiese soportado un velorio triste. Que si hubiese-en espíritu- estado rondando por allí, estaría detrás entre los carnavaleros  riéndose a mandíbula batiente.

Y es que hasta de lo mas serio de la vida, que es la muerte, en este Cádiz, se puede uno hacer uno hacer unas risas.

A día de hoy, todavía nos referimos a las pizas del velorio, y nos reímos hasta caer de espaldas hasta de nosotros  mismos.

Y sobre todo, seguimos yendo a "LA GLORIA", y acordándonos de la tía Loli.

A lo mejor nos la encontramos comprando el pan un día de estos.


Alexis J. Regnat

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