MICRORELATO: ¡Pero que tendrán los ascensores!


 
 
 
 
Si, eso me he preguntado cientos de veces ¡Que tendrán los ascensores! Y no me refiero a la maquinaria, ni a la fotocélula que hace que se cierre y se abra la puerta, siempre dándote un buen empujón cuando estás traspasando su umbral. O un pellizco en la barra de pan y se queda justo con la mitad mas blandita.
 
No, si no a eso que sentimos cuando estamos dentro con otra persona, especial, conocida o no, y por  mi parte, el que es ahora mi marido, y antes mi novio.
 
La cosa viene desde entonces. Llevábamos una semana saliendo, poco mas cuando me dí cuenta de ello. Mi chico se lo había montado bien y además de un trabajito medio decente, estaba pagando la hipoteca de un piso de protección oficial, de 59 m2 3 dormitorios un baño, en fin, un nidito gracioso, y por lo visto recién amueblado. Y no es que sea una interesada, pero vamos, hay cosas que ayudan. ¿En la prehistoria no buscábamos al macho mas fuerte, el mejor cazador? Pues si no hubiese sido así, no se donde andaríamos ahora.
 
En fin, el que ahora es mi marido y yo andábamos de paseo una tarde de primavera, en esos primeros momentos que todo te parece tan maravilloso, tan nuevo, tan fresco.. En esos días que estás conociendo a esa persona especial y ves que, si, al fin, alguien que cuadra contigo, que es lo que tu buscas. Y sientes esas cosquillitas en la boca del estómago, y la sangre corriendo viva por tus venas, cuando le miras.
 
Y la gracia que, a lo mejor, no es el tipo que tu esperabas. Al contrario es un tío normal.(a mi siempre me habían atraído los enchaquetados de pelo negro, y el es rubito)  Con un auto incluso algo antiguo, eso si, te sientes tan a gusto, que pasas hasta por alto pequeños detalles como que lleva el pelo demasiado largo (Y como lo tiene rizado parecía un pelocho), y que usase una camiseta horrorosa, sin el menor gusto.(pero iba limpio, afeitado oliendo a colonia).
 
Eso lo obvié, si la cosa cuajaba, ya me encargaría yo de mandar esa camiseta a algún sitio bien escondido, por ejemplo, el cubo de la basura. y le buscaría unos polos de esos guapos con el dibujito en la pechera,  Ah, y unos vaqueros que le ciñeran mas ese culo, que adivinaba, incluso con ese vaquero aburrido y demasiado clásico que llevaba de perneras anchas. Esas piernas de higlander, (el día anterior habíamos ido a la playa y...) bueno, me sorprendí gratamente, había que ceñirlas un poco con algo apretadito, y marcar, eso, eso que hay que marcar.
 
Si, mi hombre tiene unas piernas bonitas. Lástima que no pueda ponerle un kilt. Pero vamos, carnavales está cerca y a ver si lo convenzo de disfrazarnos de escoceses. Lo malo va a ser buscar una gaita. Bueno que me voy del tema.
 
Estábamos con los ascensores. ¿no? Vale, esa tarde, casi noche, decidimos cenar en un chino. Pero cuando llegamos, las mesas estaban a tope. Así que, en vez de irnos a buscar otro sitio para cenar le propuse,---¿Compramos la comida y nos vamos a algún otro sitio, tranquilo para comer?--- y,  mientras, yo cruzaba los dedos,( porque a veces el chico era un poco parado) Parpadeaba  con mis inocentes ojazos, mirándole hacia arriba, puesto que me sobrepasa unos veinte centímetros en altura. Yo con toda la carilla de buena, y él, al fin, ¡al fin! cayó en la cuenta.
 
Metiendose la mano en el bolsillo(se estaba ajustando cierta cosa),  mientras la otra la tenía con los menus del resturante, su vista paulatinamente iban de mis ojos miel hasta la carta que tenia en la mano, y dijo asi, como el que no quiere la cosa---¿Nos la llevamos a mi casa, y así la conoces?
 
Yo tuve que sujetarme y parecer tranquila cuando dije--- Me parece bien--- cuando por dentro estaba dando saltirtos y haciendo una V de victoria con los dedos, como hacen las japonesas en sus fotos, además de sonreir inteiormente de oreja a oreja.---¿Que nos llevamos?
 
Escogimos el menú, y mientras nos servían, nos tomamos una cocacola y un platito de "pamdegamba" que asi parece que lo pronunciaba la chica. Pronto tuvimos la bolsa con nuestro pedido y yo, muy puesta me incline lijeramente hacia la chinita y solte "Xièxie", que es gracias en chino. La camarera oriental me volvió ha hacer una reverencia muy sonriente. Mi chico me siguió hasta la puerta con la boca abierta---¿Sabes hablar chino?
 
-Por favor y gracias, porque lo he buscado en internet, y tengo muy buena memoria.---sonreí, (sí lo confieso, a veces soy una pedante de narices)
 
Cogimos el coche y en menos de quince minutos estábamos entrando en el garaje. La conversación durante el camino había girado sobre nuestros gustos sobre viajar, y quedamos que a China teníamos que ir alguna vez, juntos. Esas cositas gustan, esos planes tontos que haces o dices sin pensar con esa persona especial. No se, pero todo me daba buena espina en ese momento. Hasta que bajamos del coche, enfilamos el garaje, y nos montamos en el ascensor.
 
Ese día, me había puesto una camiseta con escote halter color turquesa y unos  vaqueros gastados. Eso hacia que mis gemelas se vieran potentes, y sexys. Hasta el momento, mi chico había sido bastante comedido en sus miradas. Pero al entrar en es ascensor,(espacio reducido a media luz todo lleno de espejos)sus ojos bajaron a la profundidad de mi hucha. Bueno, mi eacote es mas bien una "caja fuerte" es decir, 100 copa B.
 
Seguíamos conversando, pero él con la mirada clavada ahí mismo. Hasta que paró esl ascensor, se abrieron las puerta y ni se movio. Su vista ahí, en mi escote.
 
-Eh, machote, que los ojos los tengo un poco mas arriba, y, ya hemos llegado.---me reí.
 
Él se puso colorado. En esos días ambos nos poníamos colorados con frecuencia. Y sudábamos tela,  se nos aceleraba el izquierdo hasta por un simple roce. Jejej y eso que eramos ya treintones.
 
Bueno ese fue nuestro empiece con los ascensores. (Lo que pasó después de la cena, estreno de cama incluido, lo dejo para otro capítulo)
 
Casi diez años después, nuestro idilio con los ascensores continua en pleno auge.
 
Para mas señas este mismo domingo.
 
Me levanté temprano, mi marido aun remoloneaba en la cama, cuando yo me metí en la ducha. Me apetecía desayunar en cualquier bar y dar una vuelta al solecito por el paseo marítimo.
 
En media hora estaba casi lista, planchándome el pelo. Entonces el se levantó con los ojitos pegados aun de sueño. Apenas refunfuñó un "hola" (hasta que no se toma un café está  como que no está). Pasó tras de mí en el baño, desnudito completamente y se metió bajo la ducha.
 
Pero, eso si, antes de cerrar las cortinas, se llevó su buen pellizco por mi parte en su trasero, y puse voz bronca diciéndole eso de "ese culito, que no pase hambre!. A lo que él respondió "Niña que pareces cada día mas un camionero viejo"
 
 
Y luego gritó, y no de una forma muy masculina. Y me reí a sus expensas. Yo suelo ducharme con el agua apenas templada en invierno, pero él la necesita hirviendo. Y como no había tocado la temperatura...
 
Aparte de eso, guardé la plancha de pelo y me fui al dormitorio. Estiré la cama, y mientras el se afeitaba, tomé mi cajita de maquillaje y un eye-line por aquí, una mascara de pestañas por allá y mi lápiz de labios favorito,  automne rouge.
 
Vaqueros, camiseta escotada como siempre, aunque de manga larga y, mi cazadora motera. un pañuelo que me había regalado mi cuñado,(gracias cuñado, es monísimo y va con todo) y ¡lista!
 
 Ya cerrando la puerta de casa, con mi llave, noté unas manazas sobre mi trasero enfundado en vaqueros elásticos, y un apretón bien firme sobre mis glúteos. Su respiración en el cuello, y su voz baja, sensual en mi oído.---Debería ser delito llevar así ese pedazo de culo, mujer.---¿veis? esas expresiones a mitad de camino entre albañil y universitario progre son las que me ponen tontorrona.
 
 
Lo malo es que, ni él ni yo nos dimos cuenta de que alguien bajaba las escaleras en zapatillas de deporte, y, apenas había echo ruido, cuando estaba tras nosotros en el rellano.
 
Si, ¡pillados! el estudiante que vive justo en el piso de arriba. El jovencito rellenito de la barbita casi rubia. Ese mismo. Cuando escuché su---Buenos días--- socarrón, creo que mi marido y yo (que ya somos cuarentones) enrojecimos hasta las orejas.
 
Mi marido se apresuró a dar un paso a tras medio confundido, yo a cerrar la puerta, pues hasta ese momento había estado empujada "cariñosamente" contra la madera de castaño.  Ambos soltamos al unísono un "buenos días", y le vimos marchar escaleras abajo al muchacho, al que a mí personalmente me pareció escucharle mascullar entre dientes "pero buenos de verdad".
 
Repuestos del susto, nos metimos en el ascensor, nos miramos a los ojos, empezamos a reírnos, pero en dos segundos, me vi de nuevo empujada contra el espejo, besada por unos labios duros y exigentes y acariciada como por el mismísimo dios Hindú Visnú. Cuando este hombre me toca, parece que tiene ocho manos, el jodío.
 
El "ding" del ascensor cuando abre la puerta nos hizo volvernos hacia la salida. Y, allí estaba. Con el periódico en la mano, y una barra de pan bajo el brazo. Nuestro amantísimo, omnipotente, omnipresente, presidente de la comunidad.
 
No se si el hombre había bajado la vista al periódico cuando nos vio en pleno "arranque sensual",  si habíamos tenido la suerte de que no se hubiese dado cuenta, enfrascado en las noticias de la portada.
 
Lo cierto y lo fijo fue que el segundo "Buenos días" que recibimos mi marido y yo, cuando pasamos por su lado, sonó a cachondeo, y a risa mal aguantada por parte del hombre.
 
El día menos pensado, nos vemos como punto del día en las juntas. "El matrimonio del segundo B, que se abstengan de arrebatos pasionales en las zonas comunes".
 
 
Mi marido me agarró de la mano y salimos corriendo como colegiales hacia el portón. Nos reíamos como niños y, la verdad, no se como llegamos ese día al bar a tomar el desayuno, puesto que ambos nos moríamos de ganas de volvernos par arriba. Otra vez en el ascensor, y...
 
Bueno, no me queda mas que añadir que a la vuelta, no nos sorprendió nadie ¡grácias a los cielos! y terminamos lo que habíamos empezado justo a la hora de la siesta.
 
Jejeje
 
 
¡Pero que tendrán los ascensores!
 
 
 
Alexis J. Regnat


4 comentarios:

  1. jajja, me encantan tus relatos, besitos corazón

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    1. Y a mi me encantan que te gusten. Es un placer escribir algo ligerito y en plan divertido, entre tanta guerra como tengo liada. jajaja
      Y repito, CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD... puede ser que lo sea. jajajjaj Beso guapa!

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  2. Me encanta como escribes!!!!!!!!!!! Esta naturalidad y frescura!!!!!!!!!!

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